XXI
Corriendo en la tormenta
el viaje comienza lento
con una simple aspiración
que incendia el origen del sosiego
la partitura de la noche
enciende la volátil insurrección del tiempo
despacio la nave asciende
encontrándose con la desnudez
cuadro a cuadro la piel se dibuja
con nuevos brillos coloridos
La danza encuentra su elixir
liberando el cuerpo
agigantando las alas, soltando el vuelo
que aligera los pies
propiciando nubes que sujetan la mente
y volamos
sin poder estrellarnos contra el cielo
mucho más distantes
el cosmos se hace pequeño
Ahora dueños del silencio
tomamos una a una nuestras partes
fusionando nuestros sudores
y somos aire y rocío
y miedo
y amor
XXII La sensibilidad y sensualidad impregnadas en las manos el dualismo la lucha con el ambiguo la creación oscura, humana que no permite el juego hermoso propiciado por el hermafrodita y limita al cuerpo y el pensamiento los sueños de ser masculinos o femeninos el transcurso cotidiano y la soledad de la imagen reflejada en el espejo
XXIII Sumándole auroras a la distancia con el compulsivo insomne que trasnocha pensando pensándote regando al alba tu encuentro extrañándote cuando la tarde silenciosa cae y no te encuentra soñándote cuando tu cuerpo descansa cerca de otros brazos amándote a cada minuto de la hora que pasa
XXIV Recuperar el silencio del sueño que había extraviado en la tarde mientras mis ojos pueden lentamente acariciarte La realidad no se cansa te espera, te habla y te mantiene al borde caminando en la cuerda floja donde la única que decide dar el salto al vacío eres tu…. La represión que como un monstruo amanece a tu lado y se alimenta de tus ilusiones de tus caricias, de tu llanto de toda tu vida que lentamente te quita. Y yo en la cloaca del universo no tengo más que ofrecerte que mi gris el torrencial estado de mi lluvia mis sueños sin calma, mi explosión mi ira mis manos y todo lo que represento
XXV Cuando no te necesito ¿Sabes? Quiero verte sentirte a mi lado y caminar
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